quinta-feira, 15 de abril de 2010

Cuestión de amor propio


Cuando me haces una pregunta así sólo puedo pensar en cómo puedo responderte de manera que las palabras alcancen para expresar algo al fin y al cabo incalculable. Supongo que ni el mayor don de palabra podría darme los calificativos suficientes para definirlo. Responderte desde el corazón, la razón, la lírica o la matemática, serían sin duda recursos insuficientes como todo aquél que pueda imaginar.

Diremos que se trata de autoestima, de cuánto uno se aprecia o se valora de manera interna, de contar con uno mismo más que con nadie en este mundo, ser fiel de que no nos vamos a fallar a nosotros mismos, de que nuestros principios, verdades, opiniones, vivencias, son ciertas e indiscutibles y que nos guiarán a lo largo de la vida por el camino más óptimo sin abandonarnos en este viaje.

A lo largo de mi corta vida he comprendido que el cariño o afecto de las personas nunca es incondicional, todo amor viene dado por unas circunstancias que nos aferran a nuestros seres queridos y que puede verse modificado por un mal comportamiento, discusión, distanciamiento, entre muchas otras razones. En ese momento es cuando debemos apoyarnos en nosotros mismos, ser conscientes de quienes somos y amar nuestra persona más que a nadie ni a nada en este mundo como apoyo incondicional para seguir adelante.

            Deberás sentirte seguro de que el hecho de que esta respuesta aparentemente tan racional y calculada desde la psicología, la lógica y sin duda la más absoluta razón también viene dotada de la mayor carga de sentimiento jamás imaginada.

Mi amor, cuando me haces una pregunta así solo puedo responderte que como mi mitad, alma de mi alma, vida de mi vida, extensión de mí y parte inseparable de lo que yo simbolizo en este mundo, a la pregunta de cuánto te amo solo puedo responderte: Querido formas parte de mi, es cuestión de amor propio, de quererse a uno mismo. 

8 comentários:

  1. Querida Brisa, hay demasiada verdades en tu entrada. Corremos tras un amor y muchas veces, cuando lo tenemos, nos cuesta pensar que no será para toda la vida. Reitero preciosa, muy buena entrada. Un abrazo.

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  2. Hola Brisa, veo que para tu corta edad analizas muy bien las circunstancias que te rodean. Me gustó mucho tu reflexión y comparto contigo tu pensamiento.

    Saludos cordiales,

    Hasta pronto,

    Un beso, Aída.

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  3. Me ha gustado tu blog.

    Sí parece que el cariño no es incondicional...

    Un beso.

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  4. Dicen que hay que ser feliz solo con nuestra mágica presencia, que cuando vivimos desde dentro, lo de afuera llega solo...
    Estás muy conectada contigo y eso es muy positivo para tu vida querida :)

    Un abrazo

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