Llamo miedo a aquél sentimiento de angustia e indecisión cuando te invade la incertidumbre y te mata el tiempo.
Llamo felicidad al momento en el que el espacio tiempo comienza a alterarse sin carecer ya de sentido alguno y no existe forma de medir las horas o los minutos. Lo describiría como aquél momento cuando llega a mi mente el eco de una risa, el flash de una mirada, el escalofrío de un leve tacto, el sonido de una voz y nada más que eso importa.
Llamo dolor cuando el no verte hace que el mundo carezca de sentido, cuando todo pierde importancia, cuando la vida pesa, cuando el corazón se siente falto de espacio para seguir latiendo.
Llamo éxtasis, cuando la sonrisa me invade, mi corazón palpita fuerte y amo vivir.
Y es que tal como ocurre con la mejor receta donde la pizca de sal en el postre dulce aporta el toque necesario, me sentí completa cuando el miedo u el dolor me hicieron apreciar el éxtasis y la felicidad que me hicieron sentirme viva.
Hoy, viva, sonrío por haber llorado porque me llena la certeza de que volveré a sonreír.

ya te añoraba
ResponderExcluirun texto muy profundo, para pensar y reflexionar. Interesante. Gusto leerte.
ResponderExcluirSaludos,
Aída.
llamalo amor
ResponderExcluirMuchísimas gracias a los tres.
ResponderExcluir"Bitácora del gran lobo gris" Acabo de visitar tu blog, muy buen sitio, seguiré visitándote.
Un saludo a todos y gracias por leerme