sexta-feira, 7 de maio de 2010

El viaje de Diente

Se llamaba Diente y aunque no lo parezca era un nombre muy común, sobre todo en la familia. Él era sencillo, sin pretensiones, no conocía nada más que aquello que podía apreciar en su entorno, ¿Para qué necesitaba más? ¡Tan sólo era una planta! Le bastaba con sentirse atado a la vida, atado al lugar donde nació y creció acompañado de todos los pequeños y diminutos hermanos que lo acompañaban día a día.

Tenía centenares de hermanos: unos amarillos, otros blancos, unos se llamaban diente, otros se llamaban león y otros más familiares se hacían llamar flor.

Diente un día escuchó hablar a León de que existían unos seres terroríficos que no      eran como ellos. Podían moverse y no se morían, se separaban del suelo y no se caían, eran enormes y aterradores, y siempre que veían a un Diente de León les hacían algo malo. Diente no comprendió y preguntó asustado:

-¿Y porqué nos matan?

A lo que León con tono enigmático respondió:

-¡Para pedir un deseo!

Desde entonces se corrió la voz, y todos en la flor no podían creer el peligro que les acechaba: nunca habían vivido en otro sitio, Ellos no eran como aquellos monstruos, no podían ir de un lado a otro, separarse del suelo sin morir, ¡Los monstruos ni siquiera necesitaban la lluvia para alimentarse, era ridículo! ¿Qué les pasaría si uno de esos monstruos gigantes venía y los soplaba a todos? Diente pensó que prefería ser devorado por un animal, al menos tendría utilidad, él no sabía conceder deseos, no era justo y aquello era el fin.

Pasaron los días y nada ocurrió, hasta que un día, cuando ya nadie hablaba de aquellos monstruos gigantescos, dos de ellos aparecieron, pusieron algo en el suelo y se tumbaron allí. 

En ese instante uno de ellos arrancó al diente de león y se lo dio al otro. Todos los Diente y todos los León aterrados trataron de agarrarse bien fuerte para no desprenderse pero fue inútil: salieron volando muy muy lejos. Volaron todos, casi todos, de hecho todos menos uno: nuestro querido diente que se quedó prendido en un cesto que llevaba uno de ellos.

Diente se quedó allí, sólo, desprotegido, pensando que jamás vería a sus hermanos y que no podía vivir desprendido del suelo. 

En ese instante algo mágico ocurrió: los monstruos se levantaron y empezaron a moverse, Diente, agarrado al cesto se fue con ellos, y descubrió, que existían muchos más como el tío Roble, ¡Y que el agua de la lluvia volvía a una especie de lago infinito!, vio que tenía muchísima familia, existían muchas más plantas, animales, y cosas que jamás había visto. Además de todo eso Diente apreció que no eran los únicos dientes de león, existían muchos más aterrados esperando a que uno de esos gigantes pidiese un deseo.

En ése instante, mientras descubría todo lo que jamás habría visto atado al prado: los animales, los árboles, los mares, los ríos y la inmensidad del mundo, Diente pudo ver algo maravilloso absorto entre tanta magia: Él no había concedido un deseo, se lo habían concedido a él, porque Diente, temiendo a la muerte, descubrió la vida. 

9 comentários:

  1. Hermoso relato, tienes que leerlo hasta el final, allí está la verdadera trama. Me gustó el misterio, la fantasía, en fin, gracias por publicar. Abrazos.

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  2. Un cierre significativo. No se cual sea el diente de león, me imagino es una planta. Aquí conocemos la mano de león pero es una hoja verde grande con perforaciones en el centro. Me imagino que no es esa planta. El relato en sí es mágico y como digo el cierre significativo. Precioso me gustó.

    Saludos cordiales,

    Aída

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  3. Muchísimas gracias a ambas.

    Aída el diente de león es la planta que aparece en ambas fotos, es como una especie de copo y si la soplas sus pequeñas partes se esparcen volando como en la imagen. te dejo un enlace:

    http://es.wikipedia.org/wiki/Taraxacum_officinale

    Al decir que los mataban para pedir un deseo es porque aquí existe esa tradición de pedir un deseo y entonces soplar y ver como se esparcen todas sus partes.

    un abrazo!

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  4. la fantasía y la trama que le diste me ha encantado amiga mía, hermoso muy mágico.

    un abrazo

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  5. Vine a agradecerte la visita a mi blog y encontré esta historia dulce y linda!
    Por estos lares, les llamamos "panaderos" también a esas flores.
    En pocos días, una amiga y yo, subiremos otro blog. Espero que te sumes a la "idea loca" que hemos tenido! Aún es sorpresa.
    Cariños desde Uruguay.

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  6. Muchas gracias por tu visita luadosul!! Seguro que el blog va a ser un éxito!
    Cariños desde España!

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