Hoy me he despertado aturdida.
Mientras procuraba que mis ojos apreciasen los primeros rayos de sol de la mañana, mis sentidos decidieron que hoy era un buen día para no vivir.
Mi corazón, aliado con mis ojos, mis manos y mis labios, cansado de no tenerte, palpita con una fuerza sobrehumana, tratando de romperse en pedazos al asumir que no estás conmigo.
Mientras procuraba que mis ojos apreciasen los primeros rayos de sol de la mañana, mis sentidos decidieron que hoy era un buen día para no vivir.
Mi corazón, aliado con mis ojos, mis manos y mis labios, cansado de no tenerte, palpita con una fuerza sobrehumana, tratando de romperse en pedazos al asumir que no estás conmigo.
Hoy me he despertado con ganas de ver el sol brillar: quería sentir la felicidad de un niño bajo mi piel falta de inocencia; quería que mis ojos al mirarte se aliasen con mis labios para provocarme una sonrisa; quería que mis oídos buscasen incesantes el sonido de tu voz y que el roce de mis manos en tu piel me provocase escalofríos. Hoy quería sentir la felicidad de un niño, pero olvidé que este niño tan sólo viene a buscarme al tenerte cerca. Dada tu ausencia, mis sentidos se declaran desde hoy inexistentes. Olvidé que sin ti no vivo.
Traté de comprender qué ocurría por mi cuerpo y porqué hoy no vivía. Decidí escuchar mi voz interna, esa voz que falta de ti tan sólo sabe repetir tu nombre.
Logré comprender que hoy mis ojos se mueren por ver como el sol y mi sonrisa provocan en tu cara una luminosidad única, ese brillo que indica que nada más te importa. Hoy ambos se desviven por clavarse en tu mirada y crear entre ambas un vínculo inquebrantable. Un vínculo que hará que el resto de los sentidos sean prescindibles porque mis ojos podrán hablarte y acariciarte en el transcurso de un leve parpadeo.
Hoy logré comprender que mis manos se despertaron ansiosas buscando las tuyas, tenían antojo de tu piel. Mis dedos inquietos y culpables de desearte tanto, se despertaron eufóricos por hacer turismo sobre tu espalda, conociendo así hasta el último poro culpable de que se te erice la piel al tenerme.
Hoy logré escucharme y ver que mis oídos se sienten aturdidos, están cansados de escuchar ruido cuando tan sólo anhelan el sonido de tu voz. El sonido del mar, la canción más bonita del mundo, la risa de un niño; ya nada es suficiente para querer seguir escuchando. Tristes se sienten sordos, perdieron las ganas de abrirse al mundo, se declaran ausentes hasta que tú los despiertes con un susurro que me diga que eres mío.
Hoy todo me sabe a nada y es que comprendí que mi paladar se despertó caprichoso: se propuso por reto probar el mejor de los sabores existentes. Aliado con mis labios decidieron que necesitaban tus besos para saciar la sed de ambos. Al encontrarse abandonados a su suerte decidieron esperarte eternamente, en una unión que tiene como único fin probar el sabor y el calor de tus labios.
Digo hoy por poner excusas, podría decir ayer por excusarme del presente, o decir mañana para no admitirlo, pero lo cierto es que mis labios se mueren de sed si no los besas, y mi corazón, cansado de palpitar en solitario, se está quedando sin fuerzas para seguir funcionando. Hoy y siempre declaro que no vivo si no me miras y por eso me uno a mis sentidos para declararme ausente, despertar no tiene sentido si no es a tu lado.
Hoy vuelvo a cerrar los ojos, tan sólo valdrá la pena despertarme cuando al abrirlos tu mirada se clave en la mía, tus manos me acaricien el rostro, y tu voz con un susurro plagado de sonrisas me diga: Buenos días princesa, bienvenida al mundo.

Quiero
ResponderExcluirDespertar siempre a tu lado,
compartir tus días,
vivirlos todos,
los malos y buenos.
No dejarte nunca sola,
tenerte siempre,
Hacerte sentir cada día
hasta enloquecer.
Seguir presente en tu voz interior,
conseguir tu complicidad existencial.
Poder acariciarte,
susurrarte que soy completamente tuyo,
esperar lo que haga falta,
para saciar la sed de tus labios.
Besarte sin excusas,
para que todo tenga sentido.
Que todos los días,
al abrir tus ojos,
no escuches que eres una princesa,
sino mi princesa.
Quiero
ResponderExcluirDespertar a tu lado,
compartir tus días,
vivirlos todos,
los malos y buenos.
No dejarte nunca sola,
tenerte siempre,
Hacerte sentir cada día
hasta enloquecer.
Seguir presente en tu voz interior,
conseguir tu complicidad existencial.
Poder acariciarte,
susurrarte que soy completamente tuyo,
esperar lo que haga falta,
para saciar la sed de tus labios.
Besarte sin excusas,
para que todo tenga sentido.
Que todos los días,
al despertar,
no escuches que eres una princesa,
sino mi princesa.
Un placer encontrarte princesa.
ResponderExcluirSaludos